Turismo místico la mano derecha en la cura del mal de ojo

Una cantidad específica de algunos granos, algo de sal y agua, podrían ser o no, los ingredientes de alguna ancestral receta tanto de un plato exquisito, como de alguna receta para curar el mal de ojo en niños, o más grandes. Y es que, si se miran de manera objetiva, en sí mismos estos elementos no contienen ningún poder en su máxima humildad. Solo si son animados previamente a través de oraciones rituales, y éstas son pronunciadas por la mujer adecuada, el efecto será otro.

Rituales y turismo

Entre la infinita variedad de posibilidades que puede ofrecer el turismo, también invita a la espiritualidad de la mano con el turismo místico. Este conlleva una propuesta donde el viaje se enfoca hacia el desarrollo personal y espiritual, dicha experiencia es ofrecida por medio del contacto ritual con la espiritualidad ancestral. El gran desarrollo y auge en la actualidad de esta categoría turística, ha generado que las agencias de viajes desvíen su mirada hacia el ofrecimiento de paquetes turísticos contentivo de destinos místicos; en donde los chamanes locales pasan a ser emprendedores étnico-espirituales, que otros locales ofrezcan sus servicios espirituales en los mercados tanto nacionales como globales; que sus hermosas artesanías enriquezcan el mercado, y que sus plantas poderosas por medio de rituales y significados mágico-espirituales, conlleven a beneficios tanto físicos mentales y económicos.

De esta manera, y sujetos a conceptos surgidos en la década de los 60, con óxidos como New Age, que sostienen una búsqueda individual pero subjetiva de la esencia espiritual que se encuentra en todo el cosmos, es cuando en estas culturas tan diversas continúan sobreponiendose a las prácticas milenarias para uniformizarlas, de este modo, la esencia es la misma en los mayas mexicanos, o en los hinduistas de la India, y para fundamentarla mezclan con ligereza la filosofía védica y la Física Cuántica con la cosmovisión andina.

Pero para quien cree en ello, sólo es cuestión de fe, más que nada. Quizás para quien acude a estos sitios con fines curativos por ejemplo, es determinar si podrá lograr una cura o no. Mientras otros que sólo conforman sus visitas de mera curiosidad humana sólo intentan entender más allá de juzgar: escuchan, callan y observan.

En esas tierras tanto mágicas como turísticos, sus creencias viajan y son tan ancestrales como la tierra misma, aferrándose a la manera en la que, las personas interpretan el mundo, en donde no existe una división tangible entre lo natural y lo sobrenatural. Muchos de estos lugares tienen tan arraigada la energía, que puede sentiré como una simple mirada podría acabar con la vida de otro, o sólo enfermar seriamente gracias a un mal de ojo.

En este momento es cuando entra en juego la sabiduría local, lleva un saquito de milenrama con hipérico sujetos al cuello, acude a la curandera para que pueda hacer una diagnosis e indicar algún tratamiento, pues ella sí entiende de medicina contra aojamientos, y todo pasará.